"El Santo, Fiel y Veraz"
"Al Ángel de la Iglesia de Filadelfia escríbele: "Esto dice el Santo, el Veraz, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie cerrará, que cierra y nadie abre..." (Apoc.III,7)
En cada período de la Iglesia (que son siete: cinco ya fueron, estamos al final del sexto y falta el último en el que tendrá lugar la Parusía.)
Nuestro Señor se muestra con un título que le corresponde por derecho y por justicia.
Los Mártires debajo del Altar al abrirse el quinto sello lo llaman "Señor Santo y Veraz" (es notable la correspondencia que existe entre estas Visiones -la de los Mártires con Filadelfia- al darle el mismo "título" a Jesucristo) y le preguntan cuánto falta para que vengue la sangre de ellos derramada por Su Nombre. El Señor "Santo Y Veráz" en Filadelfia dice "Vengo pronto", solo falta que sea completado el número de Mártires, según Él les dice a los que estaban preguntando, pues "en esto está la paciencia de los santos, los que guardan los Mandamientos de Dios y la Fe de Jesús...Escribe; Bienaventurados desde ahora los muertos que mueren en el Señor" (Apoc. XIV, 12). El Martirio no lo hace la pena sino la causa: es decir la Fe.
Al ver San Juan la Visión de Cristo Rey es llamado "Fiel y Veraz" (XIX; 11).
Pues bien, el "Santo, Fiel, y Veraz" es el mismo que le dio a San Pedro y a sus sucesores en la Iglesia fundada por Él, el poder de las llaves, de atar y desatar, de abrir y cerrar", que le pertenece a Él, es decir, que por participación lo constituye una misma Cabeza y Piedra con Él mismo, pero en el período de Filadelfia, las llaves vuelven a Cristo, el Papa ha muerto, y los falsos e impostores desde Roncali a Bergoglio, no solo no tienen el "poder de las llaves" sino que provienen del humo y de la hediondez que sale del pozo del abismo, el Infierno. La Iglesia Católica queda eclipsada, sin Cabeza Visible y comienza un período de Apostasía que se irá expandiendo, por obra de la "madre de las abominaciones de la tierra", al ser quitado el obstáculo que impedía esa propagación: el Papado. La Iglesia se replega y Nuestro Señor nada le reprocha ni recrimina sino que le avisa de la Gran Tentación y le promete - a causa de la fidelidad del pequeño rebaño- de no dejar que caiga en la Tentación, pues ha "conservado Su Palabra y no ha negado Su Nombre". Le promete a los vencedores de las Bestias ser columnas del templo de Dios, la Jerusalén que baja de Dios. Y la consuela y conforta porque: "Vengo pronto", le asegura.
La Iglesia de Filadelfia puede adelantar -o retrazar culpablemente- los acontecimientos "guardando Su Palabra" es decir cumpliéndola, es decir obrando según las disposiciones divinas. Un acontecimiento trae al siguiente. Es tiempo de hacer que las "llaves" vuelvan al Papa!!!!!.
La Iglesia debe estar completa para recibir a Cristo Rey.


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