Para el Domingo XVIII despues de Pentecostés.
La parálisis de este hombre le impedía moverse por sí mismo y acercarse al Salvador. Lo mismo hace el pecado en nuestras almas, la vuelve contra Dios al punto que el hombre por sí mismo no puede moverse para salir de ese estado de calamidad sobrenatural en que se encuentra, y si no fuera por una inspiración sobrenatural, proveniente de la Fe que le queda que lo hace reflexionar y tomar la decisión de acercarse, como sea, al Salvador, se quedaría permanentemente en su"eternidad subjetiva" es decir que si pudiera seguiría pecando eternamente.
Agradezcamos en este día por las inspiraciones que Dios nos concede de pura misericordia para detestar el pecado y volver a Dios. Nada hay que Dios no perdone si el pecador pone de su parte el arrepentimiento y la desición firme de salir de las ocasiones de pecado. El paralítico quedó curado porque Jesucristo lo absolvió de sus pecados, y es probable que aunque aquí no lo dice el texto del Evangelio, le haya hecho la reconvención que ha hecho a otro: "No peques más, no sea que te suceda algo peor", es decir la parálisis que termina en la caída irremediable en el infierno.
Pidamos la gracia que necesitamos a través de la Virgen Inmaculada, la Omnipotencia Suplicante.


Comentarios
Publicar un comentario