PONER ATENCIÓN:

 En las primeras persecuciones hallaban los fieles en su sacerdocio o en sus pastores, no solamente buenos consejos, instrucciones justas y santas, exhortaciones fervorosas, etc., sino también la práctica de su doctrina. Los veían ir delante con el ejemplo; los veían ser los primeros en la batalla; los veían no estimar ni descanso, ni bienes, ni vida, por la honra de su Señor, y por la defensa de su grey. Si se lee el Martirologio romano, apenas hallamos algún día del año que no esté ennoblecido y consagrado con el sacrificio de estos santos pastores; pero en la última persecución anticristiana, en que el sacerdocio estará ya por la mayor y máxima parte enemigo de la cruz de Cristo, en que estará viciado, sensual, y por eso provocando a vómito, como lo anuncia claramente San Juan, en que estará enfriado enteramente en la caridad por la abundancia de la iniquidad; será ya imposible que los fieles hallen en él lo que no tiene, esto es, espíritu, valor, desinterés, desprecio del mundo, y celo de la honra de Dios; y será necesario que hallen lo que sólo tiene, esto es, vanidad, sensualidad, avaricia, cobardía, y todo lo que de aquí resulta en perjuicio del mísero rebaño, esto es, seducción, tropiezo, escándalo y peligro, como vemos claramente en la falsa y apóstata iglesia prostituida a los poderes de la tierra, es decir la Gran Ramera. No por esto se dice, que no habrá en aquellos tiempos algunos pastores buenos, que no sean mercenarios. Sí, los habrá; ni se puede creer menos de la bondad y providencia del Sumo Pastor Jesucristo; mas estos pastores buenos serán tan pocos, y tan poco atendidos, respecto de los otros, como lo fue Elías respecto de los profetas de su tiempo, que unos y otros resistieron obstinadamente y persiguieron a los profetas de Dios; unos y otros hicieron inútil su celo, e infructuosa su predicación; unos y otros fueron la causa inmediata, así de la corrupción de Israel, como de la ruina de Jerusalén.

Pero, además, vemos hoy otro enemigo de la cruz de Cristo, que es el neo fariseísmo que tiene atado el entendimiento a la letra muerta de la Ley de la Iglesia, para aplicarla sin distinguir “los tiempos y momentos” presentes, condenando tanto a la Ramera como a los que nos hemos opuesto a la Ramera y a esa falsa interpretación que hacen estos, impidiendo que en la Iglesia de Cristo haya pastores y Sacramentos y la Cabeza de todos ellos, el Papa.

Gravísimos daños hacen estos al ya reducidísimo rebaño de Jesucristo con sus elucubraciones anacrónicas, y parecieran sumarse a los lobos que atacan con sus engaños, poniendo dudas en los sencillos, debido al oscurecimiento de sus inteligencias para ver “la luz que vino a este mundo a iluminar a todo hombre, pero prefirieron las tinieblas” como el viejo sacerdocio israelita. Estos son los que se dicen ser el “sacerdocio católico” y se oponen, en apariencia, no sólo a la espada del “anticristo”, sino sobre todo a la Cruz de Cristo. La “bestia de la tierra” tiene en estos alguna parte al pretender seducir con medias verdades a los que quieren ser fieles de Jesucristo, pero tienen mechados sus razonamientos con las tinieblas de la sede de la bestia, también esparcen el veneno que provoca aquel “disolver a Jesús” que habla San Juan, son los que tienen el “fermento de los fariseos” en contra de las ovejas de Cristo. Son los que aplican mal las Leyes de la Iglesia para épocas pacíficas, pero que no son las nuestras, de apostasía y sin Cabeza Visible. Alertamos a los fieles contra estos que son la verdadera causa de que aún no se haya resuelto la sedevacante.

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