DOS MUJERES Y DOS BESTIAS
SOBRE LA DESTRUCCIÓN DE ROMA
Hay que distinguir entre Babilonia y Ramera. Aunque San
Pedro al hablar de la Roma pagana la llama “Babilonia”, nunca se refiere a la
Sede del Primado. San Juan distingue entre la Roma de la Fe y la de la
Apostasía de los “últimos tiempos”, llamándola Ramera, no Babilonia, dejando
este título para el conjunto de naciones apóstatas que destruirá la Ira del
Cordero en la Parusía, pero a la Ramera la destruirá el Anticristo y sus
aliados, sirviéndose Dios de ellos para llevar el castigo, como lo hizo con los
judíos deicidas y con el Templo de Jerusalén, sirviéndose de los ejércitos
romanos.
Roma Apóstata será destruida y el "poder religioso" pasará a Jerusalén, donde el
Anticristo servido por el Falso Profeta querrá recibir culto de latría.
Mientras tanto la Iglesia Católica , sin sede en Roma, es “alimentada en el
desierto” y los Dos Testigos profetizrán y darán su testimonio hasta que les llega
la hora del martirio acabada su predicación, previo a la Parusía.
Entonces, la Babilonia de los mercaderes que se lamentan viendo su ruina “en
una hora” NO ES Roma Apóstata, sino el conjunto (Nuevo Orden Mundial) de las
naciones aliadas al Anticristo en contra de Cristo debido a la acción directa
de la Ira del Cordero, para que el poder y el reino pasen a los “santos del
Altísimo” como dice Daniel, y comience el Milenio. Para este tiempo la Roma
Apóstata no será más que escombro y ruina, por acción directa del Anticristo,
centrando su odio luciferino en lo que -otrora- fue el Centro de la
Cristiandad.
Hay orden de avizorar las señales y entre ellas y para no confundir, Dios
enviará a sus Dos Testigos. Mientras no aparezcan, Roma Apóstata NO SERÁ destruida. Además la Iglesia Católica debe estar completa habiendo sido electo el Vicario de Cristo.
Tres escuelas distintas han estudiado la Profecía de las Setenta Semanas de
Daniel, y todas tres han arribado a conclusiones distintas según la
interpretación de cada una: la tradicional, la moderna y la escatológica.
Evidentemente nosotros adherimos a la última.
La semana 69 quedó concluida con la muerte del Ungido, Cristo, y la que falta
es para ” los tiempos del fin”. El mismo San Jerónimo admite que puede tratarse
de los tiempos del Anticristo. Otros Padres sostienen que en los últimos
tiempos los judíos edificarían un nuevo Templo, el cual quedaría desolado por
el Anticristo. Los tiempos actuales corren en esa dirección, por tanto, a la
mitad de la última semana de la Profecía de Daniel (de la que en detalle le fue
revelado a San Juan) hará su aparición pública el Anticristo -con todo el poder
recibido de Satanás- hasta sentarse en el Templo (reedificado) para recibir
culto de latría. En el mismo período de tiempo, o sea, los últimos tres años y
medio de la última Semana de la Profecía, y siendo contemporáneos al
Anticristo, Dios envía a los Dos Testigos a predicar la penitencia y
conversión, que al casi terminar los últimos días de la Semana Setenta, son
martirizados y resucitan. Vuelve Cristo. Son lanzados vivos al Infierno el Anticristo y el Falso Profeta. Los judíos se convierten y entrando a la Iglesia
forman parte del Único Cuerpo Místico de Cristo. Terminados los días de la Última
Semana es cuando se manifiesta Jesucristo.
Pregunto: ¿En la
actualidad cuál es el Templo de Dios?…Pues si miramos los acontecimientos (Primero
ha de venir la apostasía, etc.”, dice San Pablo), ¿dónde estaría presente
realmente Dios?
Jesucristo dijo de Sí mismo: “Quien Me ve, ve al Padre, Felipe, hace tanto
tiempo que estoy entre vosotros y aún no me conocéis?”, por tanto Quien hace
manifiesto a Dios, después de la Encarnación del Verbo, es Jesucristo. Ahora
bien, luego de la Resurrección y Ascensión a la diestra del Padre, Jesucristo
ha querido quedarse REALMENTE PRESENTE CON SU CUERPO, SANGRE, ALMA Y DIVINIDAD
en la Iglesia mediante la EUCARISTÍA, MISTERIUM FIDEI, es decir que velados su
Cuerpo, Su Sangre y Su Alma bajo las especies de pan y de vino, REALMENTE ESTÁ
PRESENTE cuando un sacerdote católico (válido y legítimo) dentro del Canon de
la Santa Misa, consagra.
También sabemos que Jesucristo ESTÁ DONDE ESTÁ LA IGLESIA, Y LA IGLESIA DONDE
ESTÁ EL PAPA….entonces pareciera que debiéramos concluir que porque la Sede
está vacante; Jesucristo no estaría en la Iglesia, lo cual manifiestamente
contradeciría las Promesas de Jesucristo de estar PRESENTE hasta la consumación
de los siglos en SU IGLESIA….por tanto no deben entenderse las palabras de San
Pablo como una continuidad inmediata: “primero la apostasía y luego hacerse
manifiesto el Inicuo”, sino según lo revelado a San Juan: las Dos Bestias.
Bien , en la Profecía del Apocalipsis, el Falso Profeta es previo, es quien prepara el
camino -disolviendo la Fe Católica- desde lo que oficialmente aparece como si
fuera la Iglesia Católica, pero no es otra cosa que la Ramera Idolátrica. Es el
Falso Profeta quien presentará al Inicuo como el “Mesías”, desde lo que parece
el “templo de Dios”, o sea desde lo que oficialmente se cree que es la
verdadera Iglesia, por tanto, es la Bestia que aparece primero y que muchos
confunden con el Anticristo, pero el Anticristo es la otra Bestia, la que sale
del mar.
Ya hace 62 años que la Ramera viene disolviendo la Fe, y es el
cuerpo religioso idólatra y apóstata que llevará a casi todo el mundo a
reconocer como el Salvador del mundo al Inicuo, cuando aparezca “a su tiempo”,
o sea cuando el demonio le haya pasado todo su poder y el mundo esté listo para
recibirlo mediante la propaganda del Falso Profeta revestido de falsa
religiosidad, como lo está haciendo -hoy- Bergoglio, y antes lo fueron haciendo sus predecesores, desde Roncalli hasta Ratzinger.
La Iglesia Católica es el instrumento unido a Jesucristo para la conversión del
mundo, mediante la predicación del Evangelio y el Bautismo que hace hijos de
Dios, y que en este momento histórico -y no como estado permanente- está sin
Cabeza Visible, refugiada “en el desierto”. NO SUBSISTE en la Ramera, que es su
enemiga y que OFICIALMENTE se presenta como “templo de Dios”. Lo que será
destruido no es la Iglesia Católica, sino la actual sede de la Ramera que está en Roma, luego que los judíos
hayan reconstruido el tercer templo de Jerusalén, y el Anticristo -reconocido
por ellos como el “Mesías”- quiera allí recibir culto de latría. Entonces y una
vez instalado ahí, junto con sus aliados, mandará destruir Roma, pretendiendo
acabar con el Cristianismo, por el simple hecho de destruir lo que en otros
tiempos -previos a la Ramera- fuera la Sede de la Iglesia Católica.
Jamás el Anticristo podrá ocupar el centro y corazón de la Iglesia Católica,
que es la Eucaristía, donde REALMENTE está presente Jesucristo, y nadie podrá
destruir la PRESENCIA de Jesucristo porque existe la Promesa que El estará en
la Iglesia hasta el fin. El Anticristo podrá destruir los edificios, pero sus
intentos son vanos contra la Eucaristía. Piénsese que a pesar que la Ramera haya
quitado OFICIALMENTE los dos obstáculos que impedían la aparición del Inicuo:
el Sacerdocio católico y el Santo Sacrificio, no obstante, jamás podrá quitar
la PRESENCIA REAL DE JESUCRISTO EN LA EUCARISTÍA, pues mientras un sacerdote
católico consagre, aunque sea “en el desierto” Jesucristo estará REALMENTE
PRESENTE. La Iglesia y Jesucristo son INSEPARABLES y el Inicuo allí no tiene
cabida.
Dependerá de la
interpretación correcta y literal del capítulo XX del Apocalipsis , para poder dar
cabida a las Promesas de Dios del Antiguo y del Nuevo Testamento con respecto a
Israel. Si se retarda la hora de las Promesas es porque aún subsiste la
obstinación de Israel, pero acabada la rebeldía, se anuncia en los Profetas la
restauración del reino de Israel bajo un rey de la sangre de David, luego de su
conversión a la Fe y entrada a la Iglesia, acabada la decepción que tendrán con
la bajada al infierno, vivo, del Anticristo, falso rey de Israel y del mundo,
que es lo que se pregunta San Pablo: “¿Ha desechado Dios a su pueblo? No
ciertamente…” (Rom.XI,1) …” y si no permanecieren en la incredulidad, serán
injertados, pues poderoso es Dios para injertarlos de nuevo…” ¿cuánto más
ellos, que son las ramas naturales, serán injertados en el propio olivo?” (Rom.
XI, 19-24)
Y cuando se acabe lo que Jesucristo llama “el tiempo de los gentiles” (Sn.
Lc.XXI, 24), es decir el plazo de tiempo dado a las Naciones para su conversión a través de la
aceptación del Evangelio predicado por la Iglesia, y ese tiempo llegue a su
fin, entonces en la Providencia de Dios habrá llegado la hora para la entrada
de los judíos a la Fe. Está expresado en la Visión de la Parturienta revestida del sol (cap. XII del Apoc.)
La Apostasía de Roma -no de la Iglesia, entiéndase- y su destrucción, corre
pareja con la restauración del Reino de Israel. Recuérdese que uno de los Dos
Testigos, nada menos que Elías Profeta, será enviado por Dios para convertir a
Israel, y tanto él como Enoc son muertos en Jerusalén, casi al acabar la
tiranía del Anticristo…”entonces todo Israel será salvo, según está
escrito…porque los dones de Dios son irrevocables” (Rom. XI, 25-32).
Llegados a este punto tendríamos que empezar a hablar del capítulo XX del Apocalipsis,
que es la clave de toda la Profecía, es como la piedra que le da trabazón a lo
revelado por Dios a los Profetas.
No obstante la dificultad aparente, debo decir que el “templo de Dios” (con
minúscula, tal cual está en la Escritura) NO ES la Iglesia Católica, que no
puede ser destruida, por eso se equivocan los que confunden Iglesia con Ramera,
creyendo que la herejía y la apostasía puedan ser parte de la Iglesia Católica,
y que su falsa jerarquía pueda constituir autoridad. El Anticristo al comienzo
de su “vida pública” será presentado en Roma como el “Príncipe de la Paz de la
Naciones”, pero como su finalidad es eminentemente religiosa -o malamente
religiosa- terminará sediendo en Jerusalén en el templo que le construirán los
judíos, para ser adorado como si fuera Dios, pues es el Adversario de Cristo y
querrá recibir los honores debidos a sólo Dios.
Ya en ese entonces Roma habrá pasado…y la Iglesia Católica “en el desierto”
recibirá, como corona de triunfo, su diadema más grande en premio a su
fidelidad: la conversión de los judíos… como está expresado en la Visión de la sexta Iglesia: Filadelfia, y ya un solo Pueblo, sin distinción de
judíos y gentiles, luego de la Parusía, comenzará el Milenio: El Reino Temporal de Cristo sobre
esta tierra…que si corporaliter o visibiliter…no viene al caso.
San Juan clara y distintamente distingue en la Profecía a
DOS bestias. Luego de describir a la primera, la que sale del mar, se pone a
escribir lo que Dios le va revelando de la segunda bestia, de la que “tenía dos
cuernos como un cordero, pero hablaba como dragón”…Esta bestia NO ES el
Anticristo, sino el FALSO PROFETA, (Ver en Zacarías XI.15) que es sirviente de
la primera (de la que sale del mar) “E hizo que la tierra y sus moradores
adorasen a la bestia PRIMERA…e hizo poner a todos, pequeños y grandes, ricos y
pobres, libres y siervos una marca impresa en la mano derecha o en la frente, a
fin de que nadie pudiera comprar ni vender si no estaba marcado con el nombre
de la bestia o el número de su nombre.” Aquí se ve CLARAMENTE que San Juan
describe al Falso Profeta, al “que EMBAUCÓ a los habitantes de la tierra” para
que adoren a la bestia PRIMERA: el Inicuo, el Adversario de Cristo, el
Anticristo.
Por tanto, NO ES el Anticristo el que sale del seno de la Ramera, sino el
Falso Profeta, que revestido falsamente con los caracteres religiosos (cuernos
como de cordero) sirve al Anticristo desde la religión pervertida e idólatra
que ha gestado la misma Ramera ("lengua de dragón"), para que por obra de su EMBAUCACIÓN “todos los
habitantes de la tierra adorasen a la bestia (primera)”.
La finalidad última del Anticristo es suplantar a Cristo, por eso necesita como
condición e instrumento una religión pervertida causada por el Falso Profeta. Y
esto es lo que vienen haciendo la seguidilla de falsos pastores desde Roncalli hasta
Bergoglio: Hacer que todos tengan la marca de la bestia!!!!
Para que el Anticristo se presente como si fuera Cristo necesita previamente la
perversión de lo religioso para poder ser aceptado normal y tranquilamente por
las masas sin Fe católica, pero con la “fe” de la Ramera, y para eso el Dragón
utiliza al Falso Profeta para introducir a la primera bestia, la que querrá ser
adorada como si fuera Dios. Las DOS bestias sirven al Dragón, la antigua Serpiente.
Repito: la finalidad del Anticristo es religiosa, el Dragón le pasa todo su
poder, pero para que los hombres adoren al Dragón. Este se sirve de las Dos
Bestias para hacer lo mismo que hizo en el Paraíso: apartar a los hombres de Su
Creador y Dios. Su odio a Cristo, Rey y Centro de la Creación, es lo que creó
el Infierno. Se deslizó como serpiente para apartar de Dios a Adán, se sirvió de
la apostasía de Israel para crucificar y dar muerte a Cristo, y se sirve de las
Dos Bestias para pretender el dominio de la Creación. El Falso Profeta y la
Ramera son obra del Dragón con la finalidad de embaucar a todos los habitantes
de la tierra con sus mentiras (porque es mentiroso desde el principio, dice
Jesucristo), y como remedo de la Encarnación le pasa todo su poder a la bestia
que sale del mar, para que sea el Adversario de Cristo: o sea un hombre
totalmente poseído que ocupe el lugar de Cristo.
El Anticristo es el último intento de Satanás por dominar la Creación, pero
Dios le reveló a San Juan como termina la Historia:






Comentarios
Publicar un comentario