"QUICUMQUE"
ELCREDO ATANASIANO
Todo el que quiera salvarse, ante todo es menester que mantenga la fe católica; y el que no la guardare íntegra e inviolada, sin duda perecerá para siempre.
Ahora bien, la fe católica es que adoremos a un solo Dios en la Trinidad, y a la Trinidad en la unidad; sin confundir las Personas ni separar las substancias...Así Dios es el Padre, Dios es el Hijo, Dios es el Espíritu Santo; y sin embargo, no son tres dioses sino un solo Dios...El Padre, por nadie fue hecho, ni creado ni engendrado. El Hijo, fue por solo el Padre, no hecho ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo, del Padre y del Hijo, no fue hecho ni creado ni engendrado, sino que procede.
Hay, por consiguiente, un solo Padre, no tres Padres; un solo Hijo, no tres Hijos; un solo Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos; y en esta Trinidad, nada es antes ni después, nada mayor o menor, sino que las tres Personas son entre sí coeternas y coiguales, de manera que, como antes se ha dicho, en todo hay que adorar lo mismo la unidad en la Trinidad que la Trinidad en la unidad.
El que quiera salvarse, pues, así ha de creer de la Trinidad.
Pero es necesario para la eterna salvación creer también fielmente en la Encarnación del Hijo, Nuestro Señor Jesucristo.
Es pues, la fe recta que creemos y confesamos que Nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, es Dios y hombre. Es Dios engendrado de la substancia del Padre antes de todos los siglos, y es hombre nacido de la madre en el siglo; perfecto Dios, perfecto hombre subsistente de alma racional y de carne humana, igual al Padre según la divinidad, menor que el Padre según la humanidad. Mas aún, como es Dios y hombre, no son dos, sino un solo Cristo...el cual padeció por nuestra salvación, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos, está sentado a la diestra de Dios Padre omnipotente, desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos, y a su venida todos los hombres han de resucitar con sus cuerpos y dar cuenta de sus propios actos, y los que obraron bien, irán a la vida eterna; los que mal, al fuego eterno.
Esta es la fe católica y el que no la creyere fiel y firmemente, no podrá salvarse.
(Denzinger, 39-40: Este Símbolo alcanzó tanta autoridad en la Iglesia, lo mismo occidental que oriental, que entró en el uso litúrgico y ha de tenerse por verdadera definición de fe.)




Comentarios
Publicar un comentario