MAS
ABUNDANDO.
La Sabiduría divina sobrepasa infinitamente toda la
sabiduría humana; el
pensamiento de Dios está dotado de fecundas energías que no posee
ningún pensamiento creado; por tanto, el plan establecido por Dios
encierra una sabiduría tal que nunca será frustrado por su insuficiencia
intrínseca, sino únicamente por culpa nuestra.
Podríamos decir que esta «frustración» se puede realizar en cada hombre
cuando elige apartarse de Dios libremente, como lo hizo Adán.
Después de la fundación de la Iglesia, Jesucristo reveló el modo para
que el hombre redimido no frustrara el plan de Dios sobre él, que
consiste en ser miembro vivo de Su Cuerpo Místico, por eso la dotó,
a la Iglesia, de medios sobrenaturales y de hombres especialmente
llamados para esa tarea, y puso a San Pedro como Cabeza Visible, para
gobernar, enseñar y confirmar.
En la actualidad la Iglesia no tiene Cabeza Visible, pero como el plan de Dios
no puede ser frustrado eternamente, reveló que San Pedro ha de tener perpetuos
sucesores.
Sólo son los hombres quienes han elegido libremente atrasar el cumplimiento del
plan de Dios,
pero este incumplimiento de ninguna manera constituye en la Iglesia de
Jesucristo
un estado permanente, por tanto, hay hombres que eligieron libremente hacer
que el plan de Dios se cumpla. Por eso -afirmados en la Fe integra e inviolada,
en la Doctrina y en las Leyes de la Iglesia- por el honor de Dios, de la
Iglesia y el bien eterno de
las almas, han decidido acabar con la vacancia, pues el plan de Dios no puede
ser frustrado por «el humo de Satanás» ni por los hombres que han elegido
libremente apartarse de los Designios de Dios revelados por el Verbo Encarnado.
Por tanto como la vacancia no puede ser perpetua, y como San Pedro debe tener
perpetuos sucesores, trabajar por la elección de un Pastor Supremo es ajustarse
a los Designios divinos y al plan que Dios eternamente pensó y quiso.
No querer que San Pedro tenga un sucesor, existiendo una contra-iglesia que es
la Ramera, Madre de las abominaciones de la tierra, que propaga y sustenta la
Apostasía como religión, expresando imposibilidad de hacerlo, o intentar
hacerlo con el mínimo desvío en la Fe, es negarse a entrar en el plan de Dios.
CORONACIÓN DE S.S. PIO XII, ÚLTIMO PAPA CATÓLICO




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