CONSIDERACIONES
Consideraciones sobre la magnificencia futura del Reino de Jesucristo que comienza con la fundación de la Iglesia.
Nos vamos a plantear si es
que existe la probabilidad que la Sagrada Humanidad del Verbo reciba en el
tiempo, o sea, antes del comienzo de la eternidad después del Juicio Final, un
homenaje debido por justicia y a causa de su acerbísima Pasión y Muerte.
Nosotros consideramos que
sí existe en los designios divinos en la Mente del Padre darle ese honor al
Hijo, por tanto vamos a desarrollar –no tan detalladamente- esta cuestión.
Entregado el Verbo
Encarnado por la perfidia judía al Procurador romano Pilato para que le quitara
la vida, éste lo llamó aparte, sorprendido tal vez por el porte del reo, le
preguntó con cierta ironía, pues los romanos despreciaban a los judíos, si Él
era el Rey de los judíos. Jesús respondió: “Mi Reino no es de este mundo, pues
si fuera de este mundo mis servidores combatirían a fin de que Yo no fuese
entregado a los judíos. Más AHORA mi Reino no es de AQUÍ. Díjole, pues, Pilato:
¿Conque Tú eres Rey? Contestó Jesús: Tú lo dices, Yo soy Rey. Yo para esto nací
y para esto vine al mundo…”
Expresamente he acentuado
el adverbio AHORA, pues en contra de otras consideraciones de otros autores,
sostengo que es adverbio de tiempo, y que debido a la circunstancia especial en
la que fue pronunciado no quiere decir otra cosa que la que dice, está dicha ex
profeso por Jesucristo para que no se confundiera el Procurador viéndolo maltrecho
y ultrajado, ni tampoco despreciara Su Persona.
Y me fundamento en decir esto, porque el que tenía poder de hacer bajar doce
legiones de Ángeles para defenderlo, no lo hizo. Y a San Pedro el día anterior
le había dicho: Mete tu espada en la vaina, ¿no he de beber el cáliz que me ha
dado el Padre?.
Al haber aceptado la
Voluntad del Padre que exigía la Justicia divina una reparación acorde con la
dignidad infinita ofendida, no era ese el momento de aplastar con su poder a
sus enemigos. ¿Acaso –y tan solo para muestra- cuando fueron a prenderlo y les
dijo “YO SOY” ¿no cayeron por tierra al sólo decirles eso?, ¿Qué es lo que no
hubiera podido hacer de haberlo querido, pues el Padre desde toda la eternidad
lo había constituido en Señor y Rey, Principio, Centro y Fin de la creación
entera? Pero los “tiempos y momentos del Padre” no eran ésos para que el Hijo
ostentara su Reyecía pues había entregado Su Sagrada Humanidad como instrumento
unido a Su Divinidad para obrar la Redención con Su Pasión y Su Muerte.
Su Reino en la tierra en ese momento no era
más que una “semilla de mostaza”…sus amigos lo habían abandonado, el Jefe de
ellos lo había negado tres veces y otro lo había entregado por dinero y con un
beso!!!!
Por tanto el adverbio AHORA
está oportunamente pronunciado por el Manso Cordero, no eran precisamente esos
“los tiempos y momentos” de mostrar que el Padre le había dado “todo poder en
el Cielo y en la Tierra”, y no negaba al decir “AHORA” el Reino del que todos
los Profetas habían anunciado que sería en esta tierra. El mismo Arcángel San
Gabriel el día de Su Encarnación le había dicho a Su Madre: “…el Señor Dios le
dará el trono de David su padre, y reinará en la casa de Jacob por los siglos,
y su reinado no tendrá fin”.
El “trono de David” y la
casa de Jacob” no están en el Cielo. No es una alegoría, sino una afirmación
categórica que su Reino será en la Tierra y que dominará de un extremo al otro
de la tierra, pero no era entonces el momento de ostentarse, aunque no obstante
–y para escarnio de los judíos- el Procurador puso clavado en la Cruz su título
de Rey.
¿Acaso la Iglesia no es el
Reino de Jesucristo en la tierra? Concedo y distingo.
Muchos Santos Padres
identifican Iglesia y Reino, lo cual es la verdad. Pero el Reino por el que le
pregunta Pilato es según la especie que él conocía y de hecho estaba sometido a
un rey, que era el Emperador Romano, entonces Jesucristo no niega que es Rey,
pero no de esa naturaleza, por eso dice “AHORA no es de AQUÍ”. El “aquí”, es
decir, en esta tierra, ciertamente no es el “ahora” de ese momento histórico
pues ni siquiera estaba establecida la Iglesia. “Aquí” y “ahora” en la
respuesta de Jesucristo no son opuestos sino futuros.
Al decir “aquí” esta
confirmando que Su Reino es en esta tierra. Luego de Su Resurrección durante el
tiempo que media hasta Su Asunción a la Diestra del Padre los fue instruyendo a
los Apóstoles sobre las características que tendría, a San Pablo le mostrará
cómo la Apostasía y el Hombre de Pecado querrán acabar con este Reino, y a San
Juan le revela que la magnificencia de Su Reino la tendrá después de Su Vuelta,
cuando con los Resucitados y los vivos transformados, junto a Él reinen y
juzguen. Y ése será el tiempo en que se cumplan todas las Promesas aún
incumplidas: “Yo soy Rey, para esto he nacido, y para eso vine a este mundo”
Los primeros cristianos
ansiaban ver ese día y se santificaban para poder entrar, los Mártires
derramaron su sangre por Este Rey, las Vírgenes de todos los tiempos volaban
tras de Este Rey al olor de sus ungüentos, la Edad Media teniendo como reina de
las ciencias a la Teología hacía inteligible las Palabras del Rey, los Cruzados
se pusieron la Cruz en el pecho y se fueron a reconquistar el lugar donde Este
Rey había pisado, y todos los Doctores, Confesores y Teólogos vivieron
siguiendo los pasos de Este Rey para”andar como Él anduvo” enardecidos de amor
sobrenatural sus corazones… conquistaron Imperios, derribaron supersticiones y
altares construidos a los ídolos, y los cristianos -previos a la Parusía- para
ser dignos herederos de todos estos Gigantes de la Fe, debemos desear que los
nuestros sean “los últimos tiempos” en los que todos aquellos quisieron vivir…y
morir.
La Voluntad del Padre es
que “todos sean uno” en Cristo, eso ha hecho la Iglesia a lo largo de los
siglos, predicando el Evangelio de salvación a todas las Naciones, que es una
de las señales del fin, y a San Juan le revela acerca “de las cosas que han de
suceder pronto….pues el MOMENTO está cerca”. El “momento” ¿de qué? De “los
tiempos y momentos que el Padre se ha reservado” para darle al Hijo en la
tierra el Reino anunciado por Los Profetas, y le dice que es “de las cosas que
han de suceder pronto”. Esto hacía que nunca decreciera el fervor de los
cristianos aguardando la Vuelta de Cristo pues cada generación creyó que el
“momento” podía ser ese, porque El Señor había dicho: “No conocéis los tiempos
y MOMENTOS que el Padre tiene reservados” para ese fin. No obstante advierte
que debían estar atentos a las señales para no ser como las “vírgenes imprudentes”
que no llenaron de aceite sus lámparas, y no pudieron entrar a las Bodas,
porque la luz de su Fe se había apagado. Lo que hace conocer las señales y
estar atentos a ellas es que Nuestro Señor ya las anunció, y a San Pablo le
revela que la señal más clara de Su próxima Manifestación o Parusía será una
Apostasía generalizada antes que aparezca el Inicuo (el Anticristo) (II Tesalonicenses II, 1-12), es la “prueba” que le
revela a San Juan en Filadelfia (III,10), la que “ha de venir sobre todo el
orbe”, y que sólo recibirán la corona del triunfo sobre la Apostasía “los que
han guardado la palabra de la paciencia Mía” que “no han manchado sus vestidos”
con la corrupción de la Ramera, y “no han negado Su Nombre”. San Pablo indica
que hay (o había) dos “obstáculos que impedían la culminación del Misterio de
Iniquidad comenzado en el Paraíso por la prevaricación de nuestros primeros padres y por la envidia del Maligno, el
Adversario por excelencia de Cristo. Y sabemos por San Juan, que esos dos “obstáculos” son los
que ha quitado la Ramera con la intención de destruir a la Verdadera Iglesia Católica
luego de la muerte del ultimo Papa legítimo: el Papa Pio XII: La constitución
monárquica de la Iglesia con su Cabeza Visible, el Papa, y la Sagrada
Eucaristía, habiendo cambiado el Ritual Católico del Orden Sacerdotal. San Juan
nombra a la Ramera como “la bestia de la tierra, la que tiene cuernos como
cordero pero habla como dragón”, la que seduce a los habitantes de la tierra
para que acepten en sus manos y en sus frentes la señal de la otra “bestia”,
mediante la Apostasía generalizada y constituida en canal de un cristianismo
adulterado e idólatra, antropocéntrico e intrascendente, hasta que el "anticristo" NOM reemplace el Cuerpo Místico de Cristo. Lo estamos viendo y ya lo tenemos en nuestras narices. Cuerpo anticristiano cruelísimo, intrigante, encumbrado en la cúspide del poder mundial por intrigas y fraudes, y teniendo como finalidad última
ocupar el centro y el cetro del mundo, queriendo destituir a Cristo por medio del Adversario, el Inicuo, el Hombre de Pecado, y pretendiendo recibir culto de latría. Cuerpo anticristiano con su Cabeza,totalmente poseído por su padre, Satanás, quien
–dice la Escritura- le pasó todo su poder para que el mundo entero lo adore a él, a Satanás, después de haber sido viciado el mundo entero con la peste fornicaria
de la Ramera. Por eso el Libro Santo clama: “Pueblo mío sal de ella –de la
Ramera- para no ser solidario con sus abominaciones”.
Antes de la Segunda Venida
de Jesucristo, Verbo Encarnado y Glorificado ha de haber en el mundo una serie
de sucesos como preámbulos de Su vuelta. La Apostasía es un Cuerpo organizado
que tiene como fin, a través de su “hijo”, el Inicuo Cuerpo anticristo, el NOM, sobre todo una última finalidad, “religiosa”: la adoración explícita de Satanás por las Naciones apóstatas. El
conjunto de Naciones, tiene una Capital financiera, una Capital bélica y una Capital religiosa, lo cual es el centro del Nuevo Orden
Mundial, que prepararon y establecieron con las fuerzas políticas, militares y la prensa propagandista obsecuente mundial, el
Nuevo Orden Mundial, a quien se
subordinarán todos los pueblos, por las buenas o por las malas. Es el Cuarto
Caballo del Apocalípsis y corresponde a la Cuarta bestia del Profeta Daniel, es
el Anticristo, que querrá reemplazar a Cristo y ser adorado como si fuera
“dios”. La religión adulterada constituida en religión mundial idólatra y
antropocéntrica es la que sustenta y pregona la Ramera, la que ha eclipsado la
verdadera Religión y la verdadera Iglesia, aunque conservando las apariencias.
Esta Ramera es la que tiene por Cabeza a la “bestia de la tierra” y es cronológicamente anterior a la “bestia del mar”, que es el Anticristo con su Cuerpo: el NOM.
Preparada por la Masonería
cobró cuerpo desde el apóstata Roncalli y fue creciendo “eclipsando” a la
Iglesia de Jesucristo. Desde la muerte del último Papa católico, S.S.Pio XII,
la Sede de San Pedro está vacía. La Ramera regenteada por jefes propios (y de ninguna manera "Papas" ni "anti-papas") es la
que lleva adelante la Apostasía, para que las Naciones adoren al Anticristo.
Será el Falso Profeta (la “bestia de la tierra”) o último Jefe de la
Ramera quien entronice al Anticristo (“la bestia del mar”) como el “Mesías”
esperado y “príncipe de la paz” y se complete la “abominación de la desolación”
culminando con él el Misterio de Iniquidad, como dijimos.
Entre tanto la aseveración
categórica de Jesucristo ante Pilato sigue flotando en el aire y en las almas
de los que claman con la Esposa: “Ven Señor Jesús”, “Adveniat Regnum tuum”. La
Divina Providencia hace que “suaviter et fortiter” los designios se cumplan en
Su Creación. Algunas veces actúa directamente y otras a través de las causas
segundas, que provocan acontecimientos de los que se sirve la Mano Omnipotente
de Dios para llegar al fin establecido desde siempre en Su Mente, parte por
misericordia y parte también por justicia.
La Apostasía, individual o
colectiva, cuando es consciente, deliberada, voluntaria y pertinaz, se aparta
del ámbito de la misericordia, entonces sólo queda lugar para aplicar la
justicia.
Las pestes, terremotos,
guerras y la furia de la Naturaleza son avisos de conversión…pero la Ramera ha
distorsionado tanto los conceptos que nadie piensa en “convertirse”, “no hace
falta- dice la Ramera- “dios” es el mismo es todos lados y en todas las religiones”, “tenemos que salvar a
la madre tierra”, etc., etc., y las masas seducidas por el “Embaucador” (como lo
llama San Juan) no alzan los ojos y están ciegos para ver las señales…Todo se
está preparando para que el Pantocrátor derrame Su Ira. Es lo que la Escritura
llama “el Juicio de la Naciones”.
Que Jesucristo, es decir el
Verbo Encarnado Resucitado y Glorioso, ha de volver es un Dogma de Fe, y lo
repetimos todos los días al rezar el Credo y lo pedimos al rezar el Paternoster,
por tanto, volverá a esta tierra que lo ha visto sufrir la Pasión más dolorosa
y la Muerte más afrentosa, no ya como el Manso Cordero entregado a Pilatos,
sino como Rey de reyes y Señor de los señores, para juzgar y reinar. Y ya aquí
tenemos –necesariamente- que hacer una distinción entre esos dos “momentos”
porque no es uno y el mismo en el tiempo, aunque sean dos propiedades del Rey.
La Segunda Venida de Jesucristo en gloria y
majestad, será al final de la tiranía del Anticristo con su Cuerpo Místico NOM, después que haya dado
muerte a los Dos Testigos, en Jerusalén. Para este tiempo y debido a la
predicación del Profeta Elías, Israel entrará a la Iglesia, por eso Jesucristo
había anunciado a los judíos : “No volveré a vosotros hasta que digáis Bendito
el que viene en Nombre del Señor”. Pero para que Israel entre a la Fe y los
Gentiles convertidos por la predicación de Enoc, la Iglesia Católica , creemos que debe estar
completa, Cabeza y miembros: Es la Esposa engalanada que espera las Bodas, y ciñe una corona (la
cual es el triunfo prometido en Filadelfia Apoc. III, 9). Una "corona" que se ha ganado, porque habrá salido victoriosa de la Gran Persecución que suscitará el Anticristo a quien se le dio poder de hacer la guerra a los cristianos fieles. Algunos morirán Mártires, otros seguirán con vida a la Manifestación de Jesucristo y serán transformados y volarán al encuentro con Cristo para ya nunca perderlo, dice San Pablo.
Por tanto, nosotros estamos
embarcados en este combate contra la Apostasía de la Ramera, y dispuestos a
hacer todo lo posible para que la Esposa del Cordero tenga su Cabeza Visible
cuando salga al encuentro de Jesucristo a Su Vuelta. A esta guerra nos convoca el
Verbo de Dios.
Una vez aplastados, por
la Manifestación de Jesucristo, los enemigos y mandados al Infierno, Satanás es encadenado en el mismo
Infierno por “mil años”, dice el texto ( y no hay por qué entenderlo metafóricamente ni es una alegoría), y todos los reinos de la tierra, dice el
Profeta Daniel, pasan al Hijo de Hombre, que no es otro que Jesucristo, y la
Iglesia Reino SUYO comienza a cobrar magnificencia y esplendor como nunca antes
lo tuvo en esta tierra. Son “los tiempos y momentos que el Padre se tenía
reservados”. Aquel “AHORA” dicho a Pilatos queda realizado “AQUÍ” en la tierra.
El honor a la Sagrada Humanidad del Verbo queda saldado en justicia.
Por lo tanto, repitamos la pregunta de Pilatos"...luego Tú eres Rey?
Y el Señor de Excelsa Majestad le responde: "Si. Yo soy Rey, para esto he nacido"
Por tanto que resuenen atronadoras nuestras voces proclamando a los cuatro puntos de la Tierra: ¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!




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