Para el III Domingo de Cuaresma.
Queridos hermanos, hoy la Santa Iglesia Católica celebra el III Domingo de Cuaresma. Se nos presenta a nuestra consideración el Santo Evangelio de la curación del poseso que era mudo, y San Mateo nos refiere que este mismo era ciego. Pues bien, debemos entender que el Maligno luego de hacer caer en el pecado al hombre, le ata la lengua y le tapa los ojos, es decir, que le impide acertar a caminar para el Cielo al mismo tiempo que le ata la lengua para que no confiese sus pecados y se salve. Ejemplo de esto lo tuvimos en el Evangelio de ayer en el que Nuestro Señor nos relata la parábola del hijo pródigo. Este, después que gastó su herencia en mala vida, quedó ciego para acertar donde dirigirse, y en lugar de ir hacia la casa del Padre, se fue a cuidar cerdos, tanto se había revolcado en el barro de los pecados que la consecuencia fue oler como los cerdos por estar en su compañía y atenderlos, pero ni aún le era dado comer las bellotas que les daba a ellos. Esto nos manifiesta que era tanta su humillación que lo hizo entrar en su interior, porque Dios resiste a los soberbios pero a los humildes da su gracia....y se le soltó la lengua porque al volver le pidió perdón a su Padre diciendo que no era digno de llamarse hijo suyo y que lo perdonara y que ni era merecedor de ser tratado como uno de los empleados de su Padre....pero el Padre lo abrazó porque volvió compungido de dolor. El hijo que se había perdido recobró la vista, dejó de ser mudo, la Gracia venció al demonio, resucitó a la Vida el que estaba muerto por sus pecados, y el Padre lo recibió...e hizo fiesta!!!. No obstante debemos recordar -como nos enseña Nuestro Señor- que el Maligno al ver al alma limpia de sus culpas, intenta hacerlo caer de nuevo, para que el hombre por las recaídas en el pecado sea poseído por siete espíritus peores, y su fin sea trágico.
Mírese cada uno a sí mismo y obre en consecuencia, comience a ver la Luz y a cantar las alabanzas a Cristo Jesús porque en la Cruz venció al Demonio que nos tenía sometidos en su yugo infernal.
Más consideraciones podríamos hacer el día de hoy, como por ejemplo, la certeza que el Reino de Dios que es la Iglesia tiene por característica en la primera de sus notas, la unidad, la cual es muestra que no puede ser sino UNA y ÚNICA porque ha sido construida en la Roca y Piedra firme que es Jesucristo y que Él comunicó a San Pedro esa misma firmeza como base del edificio, y por tanto saquemos como efecto de esta consideración que siempre es poco lo que podamos hacer para que sea elegida la Cabeza Visible para ocupar la Sede vacante de San Pedro, para acabar con los cismas y las herejías y aplastar la Apostasía con la confesión pública y expresa de la Fe Católica.
Por último asociémonos con Nuestro Señor elogiando a la Santísima Virgen, tal como Él lo hace al final de esta perícopa del Santo Evangelio: "Bienaventurados los que escuchan la Palabra de Dios y la practican".
¡ Alabado sea Jesucristo!
¡ Viva Cristo-Rey !
¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío, ten misericordia!


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