ADMIRABLE ORDEN
La tierra, que es el centro inmóvil de todo el Universo querido y creado por Dios, Sumo Ser inteligente, donde creó al hombre para que -dotado de alma racional y elevado al orden sobrenatural lo reconociera, lo sirviera y fuera felíz, adorándolo como a su Dios y Padre, a través de Dios hecho Hombre, Jesucristo, por eso designó un punto central en la misma tierra, en donde nacería como Hombre sin dejar de ser Dios, imagen visible de Dios invisible, Israel, la tierra que Se eligió como lugar para asentar su Realeza. Es extraordinario y tan lógica la teoría geocéntrica! Y es donde volverá a instaurar en Su Parusía, Su Reino de Justicia, de Paz y de Amor, que se llama Milenio y después que Cristo reine y todo el universo sea transformado comenzará la eternidad: destino final de la creación del hombre.
Es como entrar en un éxtasis de admiración y agradecimiento. A mí me ha llevado a comprender más la delicadeza de Dios que tuvo conmigo pensándome desde toda la eternidad, para que al nacer llegue a tener destino eterno en y por el Verbo Encarnado…se me caen las lágrimas de pura emoción….¡Qué maravilla!
Este designio eterno en la Mente Divina de “mostrarse” en el Hijo Encarnado (“Felipe, le dijo al Apóstol, quien Me ve, ve al Padre”) es anterior al pecado de Adán, que aunque no hubiera existido (el pecado), el Verbo se hubiera encarnado igual, por eso Su Reino “nunc” no es de aquí, pero lo será luego de su Parusía Gloriosa, tal como hubiera sido sin el pecado de Adán, con el agregado que ahora el hombre debe devolver más honor y gloria en ardiente Caridad sobrenatural, no solo por habernos creado sino ahora, por habernos redimido sobreabundantemente. Nobleza obliga!
Es como entrar en un éxtasis de admiración y agradecimiento. A mí me ha llevado a comprender más la delicadeza de Dios que tuvo conmigo pensándome desde toda la eternidad, para que al nacer llegue a tener destino eterno en y por el Verbo Encarnado…se me caen las lágrimas de pura emoción….¡Qué maravilla!
Este designio eterno en la Mente Divina de “mostrarse” en el Hijo Encarnado (“Felipe, le dijo al Apóstol, quien Me ve, ve al Padre”) es anterior al pecado de Adán, que aunque no hubiera existido (el pecado), el Verbo se hubiera encarnado igual, por eso Su Reino “nunc” no es de aquí, pero lo será luego de su Parusía Gloriosa, tal como hubiera sido sin el pecado de Adán, con el agregado que ahora el hombre debe devolver más honor y gloria en ardiente Caridad sobrenatural, no solo por habernos creado sino ahora, por habernos redimido sobreabundantemente. Nobleza obliga!



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