VENDRÁ A JUZGAR A VIVOS Y MUERTOS
VENDRÁ A JUZGAR A VIVOS Y MUERTOS.
En esta oportunidad, mis queridos hermanos y fieles de Jesucristo, vamos a traer a la consideración un Dogma , el cual, rezamos la más de las veces de manera mecánica, ya nos hemos acostumbrado a decirlo que no paramos mientes en su gran significación para nuestra vida en esta tierra.: es el Dogma del Juicio a vivos y muertos. Está relacionado directamente con la Segunda venida o Parusía de Cristo, Nuestro Señor. Para situarnos y comprender mejor su significación remontemos nuestro pensamiento al día de la Ascensión del Señor Jesucristo cuando los Ángeles les dicen a los Apóstoles que lo ven ascender hasta desaparecer de su vista, que así como le han visto subir, de la misma manera lo verán bajar.
Quién es el que sube, y adónde sube? Es Jesucristo, el Verbo Encarnado, Resucitado y triunfante. y sube a estar sedente a la diestra del Padre. ¿Cómo es esto así, siendo que Dios no tiene diestra ni siniestra ni arriba ni abajo y está en todo lugar? Pues decir que alguien se sienta a la diestra de Alguien Todopoderoso es decir mucho y que se le otorga una gran honra.. El que sede a la diestra de Dios es el Verbo hecho hombre y se sienta como figurando descanso de sus combates y de la obra que el Padre le encomendó realizar.
Esto nos lleva a considerar el tiempo y momento del día séptimo de la Creación, que dice que Dios después de ver que era bueno todo lo que había hecho, descansó. ¿A quién el Padre le da el honor y la dignidad sin parangón sino a Su Hijo Encarnado y Resucitado de descansar de sus obras? No es Otro que Aquel de quien dice la Santa Escritura que es el Principio, pues dice: "Al principio creó Dios todas las cosas", y San Pablo lo llama "el principio" y dice que "por El fueron creadas todas las cosas, las de los cielos y de las que están sobre la tierra, las visibles y las invisibles...Todas las cosas fueron creadas por medio de Él y para Él". Y San Juan llama a Jesús, es decir al Verbo hecho Hombre, "el principio": "En el principio el Verbo era Dios, y el Verbo era junto a Dios, y el Verbo era Dios, Él era en el principio, junto a Dios: Por Él todo fue hecho, y sin Él nada se hizo de lo que ha sido hecho...Y el Verbo se hizo carne y puso su morada entre nosotros, y nosotros -atestigua San Juan como testigo presencial y autorizado- vimos su gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad." Pues Este es quien sede a la diestra del Padre descansando de sus obras, pues estando en la Cruz antes de morir dijo: "Todo está cumplido", y descansó.
El mismo que vieron subir los Apóstoles es el que va a volver en gloria y majestad a juzgar a vivos y muertos. Es de Fe que Jesucristo vendrá, segunda vez, a juzgar a vivos y muertos. Aquí hay significación profunda y un misterio. Con toda evidencia se ve que entre el juicio de vivos y de muertos hay un desdoblamiento temporal, no es todo al mismo tiempo, porque entre los dos momentos de este Juicio único, media un período en el que se cumple la promesa del Padre a Su Hijo hecho hombre: dice: "Pídeme y te daré en herencia las Naciones, y en posesión tuya los confines de la tierra. Con cetro de hierro los gobernarás y los harás pedazos como a un vaso de alfarero", esto es, a las Naciones que " se amotinan contra Dios y contra su Cristo". Son las que sirven al Anticristo y que han apostatado de la Fe y se han retirado voluntariamente de la Iglesia, fuera de la cual no hay salvación., las mismas que han fornicado con la Ramera prostituyéndose a los ídolos, sacudiendo el suave yugo del Evangelio, las que han vociferado: "No queremos que Este reine sobre nosotros", "arrojemos lejos de nosotros sus ataduras". "Y vi el cielo abierto, dice San Juan, y he aquí un caballo blanco y el que lo monta es el que se llama Fiel y Veraz, que juzga y pelea con justicia...Viste un manto empapado de sangre, y su Nombre es: el Verbo de Dios. Le siguen los ejércitos del cielo...De su boca sale una espada aguda para que hiera con ella a las naciones. El es quien las regirá con cetro de hierro, es El el que pisa el lagar del vino de la furiosa ira de Dios Omnipotente. En su manto sobre su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores...Y vi a la bestia, (el Anticristo) y a los reyes de la tierra y a sus ejércitos reunidos para dar batalla contra el que monta el caballo y contra su ejército. Y la bestia fue presa, y con ella el falso profeta...estos dos fueron arrojados vivos al lago de fuego encendido con azufre. Los demás fueron trucidados con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo..." Pues bien, este descripción que hace San Juan en el Apocalipsis es el fin de las naciones apóstatas. En el capítulo siguiente San Juan detalla cómo Satanás es atado por mil años en el infierno, donde cayeron vivos el Anticristo y el falso profeta.
En las Profecías hay visiones que acontecen algunas en el cielo y otras en la tierra. Cuando el Hijo decide volver es cuando hay poca Fe en la tierra debido a la Gran Apostasía, se levanta de su sede a la derecha del Padre y se pone de pie, dice el Profeta San Juan: "Mira, el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha triunfado, de suerte que abra el Libro y sus siete sellos. Y vi que en medio y delante del trono...estaba de pie un Cordero..." El Hijo, puesto de pie, ya ha decidido volver a tomar posesión del Reino preparado por su Padre, por tanto, se entiende por "vivos” el comienzo temporal del juicio, el "día de la ira” que comprende el castigo o "juicio a las Naciones” apóstatas que sucumbieron a las hechicerías e idolatrías de la Ramera, la "madre de las abominaciones", quitándoles o aniquilando cualquier tipo de poder que tengan porque “le fue dado el señorío, la gloria y el reino, y todos los pueblos y naciones y lenguas le servirán. Su señorío es un señorío eterno que jamás acabará, y su reino nunca será destruido” (Daniel VII, 13-14), el cual reino es el que nos enseñó a pedir el mismo Jesucristo, en la oración del Paternoster , pues, como “Hijo de Dios el Mesías posee la majestad infinita, pero en cuanto Hombre necesita ser entronizado solemnemente por el Padre, como dice el texto del Profeta Daniel.
Y “como es necesario que El reine”, todo el poder temporal y universal,
en este juicio de vivos, pasa a solo Cristo, para que reine, no en la fundación
de un nuevo reino, sino permitiendo la pacífica extensión, en el vasto mundo,
de Su Reino –que ya existe-, que es la Iglesia, con la que, una vez quitada la
iniquidad del mundo, y el demonio encerrado en el infierno, donde cayeron vivos
el Falso Profeta y el Anticristo, como magníficamente dice San Juan en el
Apocalipsis, los hombres tendrán que luchar tan sólo con las consecuencias del
pecado original, facilitándoles –por falta de enemigos externos- la consecución
de las virtudes y su ejercicio. Por tanto, la Iglesia Católica, extendida como
Reino de Cristo, pacíficamente, florecerá en toda la tierra.
Esto que decimos y creemos en nada se
opone - sino que ratifica y exige- la
NECESIDAD actual de la elección del sucesor de San Pedro, porque la Iglesia
Católica, Esposa del Cordero, debe estar entera y engalanada para las bodas al
encuentro de Cristo en su segunda venida gloriosa para reinar y juzgar a vivos, es decir el Juicio a las Naciones y dar el galardón a sus servidores , y después a los muertos, es decir, a los réprobos, en el juicio final. Lo cual indica que no hay dos Juicios, como muchos interpretan mal, sino uno sólo en dos etapas separadas temporalmente por la extensión y magnificencia de Su Reino, que es la Iglesia, en toda la faz de la tierra.
La proximidad de tan grandes
acontecimientos es un acicate al letargo humano en combatir la Apostasía,
restableciendo, con los medios y en circunstancias absolutamente católicas, la auténtica Jerarquía Católica desde su Cabeza, pues siendo la
Iglesia sociedad perfecta tiene en sí misma los medios para hacerlo, aunque
griten cien mil a la izquierda y diez mil a la derecha que una cosa así es
imposible, o que el mismo Señor será el encargado de hacerlo a través de
innecesarios milagros, cuando es un trabajo de causas segundas disponer lo que
hace falta para embellecer a la Esposa del Cordero antes de las bodas. La
Iglesia Católica será luego del Juicio de las Naciones, el Reino de Cristo
pacífico, dentro del cual ya habrá tenido cabida la conversión de Israel y
cuando se cumplirán las promesas de Dios sobre este pueblo una vez convertido y
entrado a la Iglesia, y para todo lo cual la continuación de la sucesión pontificia
no quedará vacante sino que el Papa será verdaderamente el Señor del Mundo
siendo Vicario de Cristo hasta el Juicio Final, o de muertos, cuando resuciten
los réprobos, y luego de lo cual comenzará la eternidad y Jesucristo entregue Su Reino al Padre, y Dios sea todo en todos.
Pero sin adelantarnos a tan magnos
acontecimientos ES PRECISO AHORA hacer lo que hay que hacer: que no es quedarse
dormidos, poniendo excusas o inventando doctrinas personales, como las “vírgenes necias” esperando el retorno de Cristo. La Iglesia
DEBE ser regida por un Pastor Supremo y no por los cabecillas de tantas congregaciones y capillitas que no desean ni quieren estar
sometidos a las disposiciones divinas ni a las de la Iglesia en Sede vacante, en las que cada
uno dispone, con gran impostura lo que conviene o no conviene, y como si tuvieran autoridad delegada, cosa que no poseen, porque al no haber Sumo Pontífice no tiene nadie ni jurisdicción ni cargo otorgado, sino que temporalmente la Iglesia suple lo que les falta, CON LA CONDICIÓN DE CREER QUE LA VACANCIA DE LA SEDE NO ES UN ESTADO PERMANENTE Y TRABAJAR POR LA ELECCIÓN DEL SUCESOR DE SAN PEDRO, pues han convertido en realidad práctica el vivir los principios del Liberalismo y constituirse cada uno en maestrillo y "Papa" de su capillita, de su seminario, de su conventito, etc, lo cual va directamente contra la Voluntad de Jesucristo que quiere que Su Iglesia siempre sea regida por un Sumo Pontífice, sucesor de San Pedro.
Es tiempo, mis queridos hermanos, de someter nuestros entendimientos a la Fe y deseando y haciendo con férrea energía, cortando lo que haya que cortar, reemplazando lo que está podrido, y hacer que la Voluntad de Dios sea cumplida perfectamente.
DIOS QUIERE QUE HAYA UN PAPA!!!!!
El Señor Todopoderoso nos conceda esta gracia de ser sus testigos y hacer que salga de nuestras gargantas delante de los enemigos de Dios y de su Iglesia un solo sonido atronador. VIVA CRISTO REY.




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