SACRAMENTO DEL BAUTISMO Y MILENARISMO

SACRAMENTO DEL BAUTISMO Y MILENARISMO

 Voy a leer a continuación una acusación formal que, desde antes de recibir yo mismo de parte de Monseñor Gary Alarcón el Orden Sagrado,me han endilgado porque niego rotundamente que, en la secta de Roma Idólatra y Apóstata, “Madre de las abominaciones de la tierra”, haya en condiciones normales un verdadero y válido Bautismo, y porque creo literalmente lo que a San Juan le fue revelado por Jesucristo y que la Iglesia Católica nunca ha condenado ni lo hará, pues es Revelación de Dios.

 Como se verá, esta no es ninguna “novedosa tesis”, ni una ni otra, como escribe el acusador, sino el resultado que salta a la vista de la no-catolicidad de la iglesia del conciliábulo, promotora de la Gran Apostasía desde al falso "papa" Roncalli hasta el actual embaucador, impío y blasfemo usurpador.

He aquí la acusación:

“… en ningún caso estamos de acuerdo con D. Julio Aonzo, 1º con su interpretación milenarista del Apocalipsis, y  ni con su novedosa tesis según la cual, para él (para Aonzo) los bautismos de la secta que se constituyó con el conciliábulo (más conocido como Vaticano II) son inválidos. Respecto a lo primero tenemos que decir que su empeño en divulgar la doctrina del milenarismo, es un acto de desobediencia a Pío XII que prohibió enseñarla. Respecto a la segundo, contradice la multitud de definiciones realizadas en el curso de los siglos, desde el Papa Esteban, hasta Pío XII, según la cual el bautismo administrado por los herejes y cismáticos, y aún el realizado por paganos, en caso de grave necesidad, son válidos si se usa la materia y la forma establecida por la Iglesia para la confección del sacramento, y se tiene la intención de ésta (hacer lo que acostumbra la Iglesia),al ser un sacramento de necesidad de medio para la salvación…”.

Defensa de mi Fe, honor y buen nombre.

Con respecto al primer punto de la acusación infamante y calumniosa respondo para ilustración del difamador que los Decretos disciplinares emitidos bajo S.S. Pio XII, son una renovación y confirmación referida al milenarismo craso o carnal del hereje Cerinto o Kerinto, hace siglos condenada por la Iglesia.

 Lo que firma Pio XII no es ni podría ser una prohibición a la interpretación literal del texto en cuestión –capítulo XX del Apocalipsis de San Juan- pues ni Pio XII ni ningún Papa anterior o futuro podría prohibir la interpretación de la Tradición, ya que durante los primeros siglos –incluido el mismo San Juan- creyeron literalmente, sin interpretaciones descabelladas ni carnales.

Que Cristo reine “visibiliter” está perfecto en decir que no lo hará. No reinará a la manera de los reyes comunes, así como Su Reino dista infinitamente de cualquier reino histórico y temporal. Pio XII firma el Decreto disciplinar, el cual no niega ni el Reino ni la resurrección de los justos, sino que tan sólo se refiere al modo de presencia del Rey en Su Reino.

Reconozco que la interpretación del género profético de modo literal o literal-metafórico, donde sea imposible interpretar el sentido literal crudo, es algo muy áspero y difícil para indoctos e iletrados devenidos en inquisidores, que debieran leer, estudiar y hacer oración , antes y después de introducir sus mentes en la Encíclica del mismísimo Pio XII “Divino Afflante Spiritu”, y no poner obstáculos a los que sí queremos seguir las directivas del Papa, y menos llamarme a mí “milenarista” por leer y creer todo lo que San Juan vio, escribió y creyó, por Jesucristo  mismo revelado.

Por el contrario, yo lo acuso tanto a él como a cualquiera de milenarista carnal , que intente o pretenda la “restauración de la Iglesia”, pensando que la Iglesia Católica necesitara restauración, blasfemia ésta como que los hace caer en un triunfalismo pasajero ajeno a la Profecía y antes de la Parusía

 

Vayamos ahora a la segunda difamación absurda y gratuita.

 

 

El difamador, saben digo, por haberles yo escrito al respecto que no reconozco en la secta Idólatra y Apóstata nada en ella que sea católico ni tenga el sello del Dios Vivo y Verdadero, ni que pueda administrar válida y normalmente el Sacramento del Bautismo porque al haber cambiado el Ritual, han cambiado la intención. Lo mismo sucede con los Rituales de Ordenación sacerdotal y el de Consagración episcopal. Simplemente está prohibido a los fieles católicos tener comunicación en las cosas sagradas con los herejes, cismáticos, etc. Mucho menos con la “Madre de las abominaciones de la tierra”.

No existe en la falsa iglesia del conciliábulo NINGUNA INTENCIÓN CATÓLICA, porque sus ritos son acatólicos y es una religión perversa con finalidad expresa contraria a la Iglesia Católica, a la que eclipsa e intenta reemplazar con el engaño y la astucia propia de la antigua serpiente, Satanás.

Por supuesto que creo “en la multitud de definiciones realizadas en el curso de los siglos”, esto es, que en caso de extrema necesidad de peligro de muerte cualquiera podría bautizar válidamente utilizando la materia y la forma conveniente, lo que niego es que en la secta apóstata haya intención de hacer lo que hace la Iglesia, de lo contrario no hubiera sido cambiado el Ritual. La intención  es bien otra y distinta a la de la Iglesia Católica.

Entonces lo aconsejable es que ni siquiera en caso de necesidad extrema se recurra a este engendro del Infierno, pues siendo que cualquiera podría hacerlo, no se ve el beneficio de recurrir a quien sabemos que profesa la destrucción de la Iglesia Católica oficialmente y la perdición de las almas.

  En cuanto a mi , y lo digo bien conscientemente :Deseo ser regido por un Papa que reorganice la Jerarquía eclesiástica y sea Cabeza Visible de la Iglesia Visible de Cristo Nuestro Señor, pero digo que esta elección no puede realizarse  de cualquier manera. Debe haber en los electores un mismo lenguaje inequívoco, una misma Fe, un mismo Bautismo y un mismo Dios Uno y Trino. 

 

Las dos difamaciones son nada más que eso. Exijo retractación por derecho de justicia, "porque como el pecado que se comete, o levantando falso testimonio, o quitando la honra o estimación al prójimo...es preciso confesar que el que se halla en esta culpa está destinado a las penas del infierno. Porque ninguno espere poder conseguir perdón de las calumnias y detracciones, si no restituye primero a su prójimo cuanto le quitó de su dignidad y fama, ya fuese publicamente..o ya en conversaciones familiares y privadas" (Catecismo del Concilio de Trento, parte tercera, cap. IX, nro. 20)

  

 


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